15 dic. 2011

FIC - Como habría sido mi epílogo perfecto de El Internado

Primero, ¡perdón por la poca actividad! Tanto en el blog, como mía, que hace días que no puedo pasarme por vuestros blogs a comentar, espero sacar un poco de tiempo estos días :) Y ahora os dejo un fic, basado en la serie de televisión El Internado.

~ ~

Hace más de un año que finalizó la serie de televisión El Internado (producida por Globomedia y Antena 3). Bien, no voy  a dar muchos detalles por si alguien no vio el fina o no se enteró de "quién era el personaje querido que moría". Después de soltar alguna que otra lágrima, me decidí a escribir mi propio epílogo, con los personajes que para mi gusto deberían haber sobrevivido. Aquí os lo dejo en forma de Fic, ¡ya me diréis que os parece!

El Internado – Epílogo - 2 años después

La ayudó a sentarse en el sofá, y preocupado vio como la respiración de la chica se aceleraba.

-¡Ay! –Se quejó esta mientras se sostenía el vientre - ¡dios, ya vienen!

-Vale, cariño relájate –se sentó a su lado y le apartó el pelo de la cara mientras murmuraba –respira, respira…

-Llama, llama, por favor… -sollozó esta mientras movía la cabeza hacia atrás, encorvándose.

El hombre corrió al teléfono. A lo largo de su vida, se había enfrentado a muchas situaciones, algunas de ellas peligrosas, y justamente nunca había tenido tanto miedo como ahora. Cogió el auricular y comenzó a marcar, con las prisas se equivocó y tuvo que empezar de nuevo. Sus hijos iban a nacer en el sofá como no se diera prisa.

-Vamos, venga…. –murmuró nervioso mientras esperaba respuesta. Miró hacia el sofá y la vio llorando. Deseó con toda su alma poder ayudarla y calmarla, pero no podía hacer nada.

Diez minutos después llegó la ambulancia al domicilio. Dos chicos jóvenes subieron al piso cargados con una silla de ruedas para transportarla hasta el vehículo. En ningún momento él le soltó la mano.

~  ~  ~

Era un día soleado, y lo sabía gracias a los rayos de luz que entraban a través de la ventana. Todavía un poco dormida alargó el brazo hacia el otro lado de la cama, esperando encontrarlo. Abrió los ojos de golpe cuando se dio cuenta de que no estaba allí.

Se incorporó despacio y salió al pasillo. Caminó descalza hasta llegar al salón, y encontró una nota encima de la mesa.  “He salido a comprar, vuelvo en media hora”. Arrugó la nota y sonrió. Era demasiado bueno con ella.

Volvió al cuarto para vestirse. Quizás cuando él volviera podrían salir a dar un paseo. Mientras podía esperar leyendo en el porche. 

Salió al jardín vestida con unos vaqueros y una camiseta de manga corta de colores alegres, y se sentó en las escaleras de la entrada. No tardaría mucho, debía estar a punto de llegar.

Cinco minutos después vio su coche avanzando rápidamente por la calle de la urbanización. Ella se levantó, y todo lo rápido que le permitió su cojera se acercó a la acera. Su intención era ayudarle a entrar las bolsas de la compra dentro de la casa. Pero no traía ninguna bolsa, y parecía exaltado.

-¡María! –dijo corriendo hasta ella y dándole un rápido beso en la mejilla –tenemos que ir corriendo al hospital, me acaba de llamar… ¡ya han nacido!

-¿Qué? ¡Ohhh, tenemos que ir en seguida! ¿Y sabes si están bien? Los niños, la madre…

-Sí, están todos sanísimos. He comprado 2 cestas con cosas para los bebés por el camino. ¡Ven, anda! –dijo cogiéndola en brazos como si de una princesa se tratase.

-¡Fermín bájame! Nos están mirando los vecinos… -dijo María riéndose y moviendo frenéticamente los pies, estaba completamente feliz.

Pero Fermín se limitó a sonreír dejándola suavemente de nuevo en tierra cuando llegaron al coche. Le abrió la puerta e hizo un gesto con el brazo para dejarla pasar. María le sonrió y se acomodó en el interior, en el asiento de copiloto. Definitivamente, tenía mucha suerte de tenerlo a su lado.



~ ~ ~

-Vamos a ver, ¿y no se te ha ocurrido preguntar cuando te han llamado en que habitación estaban? –Julia miró a un lado y a otro del pasillo sin saber a dónde ir.
-Tranquila cazafantasmas, ahora pregunto… ha sido todo muy rápido.

-¡Iván! –del ascensor salían María y Fermín, cada uno con una cesta en las manos.
-Anda, creía que éramos los últimos en llegar –dijo cogiéndole la cesta a su madre para ayudarla y dándole un beso en la mejilla. Julia abrazó a María y sonrió a Fermín.

-Es la habitación 302 –dijo este empezando a caminar hacia la puerta más próxima.

Como iba cargado, Julia se adelantó para tocar a la puerta.

-¡Adelante! –dijo una voz masculina en el interior.

Y entraron los cuatro.

~ ~ ~

Era una habitación no muy grande. La luz entraba a través de unos grandes ventanales y al lado de la cama había dos pequeñas cunas. Y silencio. Los bebés dormían. Martín se encontraba sentado en el borde de la cama, cogiendo la mano de Rebeca, que se acababa de despertar. Entraron despacio uno tras otro, y Martín se levantó emocionado para recibirlos.

-Enhorabuena –dijo María abrazándolo.

Iván y Fermín dejaron las cestas en el suelo. Y este último se acercó sonriendo a la cama, para darle un beso a Rebeca.

-¿Qué tal estás? –preguntó sonriendo.

Rebeca le devolvió la sonrisa, y dijo en voz baja:

-Cansada, han dado mucha pelea estos niños…  

Fermín sonrió y se acercó a las cunas, donde ya estaban Iván y Julia mirando. Julia se volvió hacia Rebeca:

-Son guapísimos. ¿Ya sabéis cómo los vais a llamar?

Rebeca asintió.

-Saúl al niño y Blanca a la niña.
-Son unos nombres muy bonitos.
-¿Y dónde está Lucas? –preguntó Iván.
-Se quedó anoche en casa de Paula, hoy se iban de excursión con Sandra, Paula, Héctor y creo que Evelyn. Hace poco que los he llamado para darles la noticia, en un rato vendrán. Lucas está muy ilusionado.

María se acercó a las cunas, poniéndose al lado de Fermín.
-María, si quieres, puedes cogerlos –dijo Rebeca.
-¿Seguro? Es que siendo tan chiquitines…yo nunca he tenido un niño tan pequeño en brazos-  dijo dubitativa mirando a Iván.
-Tranquila mamá, que son más fáciles de manejar que yo –dijo este acercándole a Saúl.

María lo cogió. Era tan frágil. Tenía la cara llena de arruguitas y movía levemente las manos mientras hacía pucheros. Fermín se acercó a ella por detrás y la besó en el cuello mientras posaba sus brazos en su cintura.

-Vas a ser una madre perfecta –le murmuró al oído.
-Es cierto –dijo Martín cogiendo a Blanca de la cuna -¿dentro de poco os volvéis a marchar a China para traeros a la niña, no?

Había sido un año muy largo y duro. Viajes a China, entrevistas con psicólogos…y por fin se iban a traer a una niña a España. Aunque María no pudiera tener hijos, eso no iba a ser un impedimento para que ella y Fermín fueran padres.

-Si, en diez días nos vamos –comentó María nerviosa.
-Bueno, aunque Iván no os lo haya dicho… ha comprado una casa enorme de muñecas para la niña –dijo Julia riéndose.
-¡Calla Casper!, además yo no la he comprado, fue idea tuya –Iván parecía un poco avergonzado.
-Vaaa, admítelo, estás deseando conocer a tu hermanita y malcriarla –dijo Julia cogiéndolo del brazo y apoyando su cabeza en el hombro del muchacho.
-Hombre yo cuento con vosotros para que vengáis a ayudarme –dijo María pasándole al pequeño Saúl a su madre.

En ese momento entraron Héctor, Paula y Lucas en la habitación.

-¡Papá!
-Ven aquí hijo, mira –dijo Martín enseñándole a la pequeña Blanca.
-¿Están despiertos o dormidos?
-Creo que dormidos hijo, son todavía muy pequeños y casi no pueden abrir los ojos.

-Hola a todos –dijo Héctor mientras saludaba a Fermín con un apretón de manos.
-Creo que va siendo hora de que salgamos un rato –dijo este –con tanta gente aquí vamos a agobiar a Rebeca, y necesita descansar.

-Espera Fermín –dijo Paula sacando una cámara de fotos de su mochila, ¡vamos a hacernos una foto todos juntos!
-¿Dónde está Sandra? –preguntó Martín.
-Aparcando el coche –contestó Héctor.

Todos se colocaron alrededor de la cama, Rebeca sostenía a los dos niños, uno en cada brazo, Lucas y Martín se encontraban cada uno a un lado, arropándola. A un lado de la cama se  pusieron Fermín y María abrazados, junto a Julia e Iván. Y al otro, Héctor. Paula puso el disparador automático encima de una repisa y corrió al lado de su tío.

-¡Falta Jacinta!, está cuidando de Samuelín… –bromeó Héctor cuando la foto ya estuvo hecha.
-Esta tarde me pasaré por su casa y la traeré, le va a hacer mucha ilusión –dijo Fermín.

Poco a poco se fueron separando de la cama, menos Paula y Lucas que se quedaron viendo a los niños. Julia miró a Paula. La pequeña había crecido bastante desde la última vez que la había visto. Parecía un poco más alegre, pero seguro que en su interior, todavía echaba de menos a su hermano.

Bajó la vista y se entristeció al recordar cómo había muerto Marcos. Cuando su hermana salió disparada a abrazar su madre, uno de los soldados había disparado sin compasión. Marcos se interpuso entre la bala y su hermana, quedando gravemente herido. Horas después moría en el hospital sin que los doctores pudieran hacer nada por él. Pero al menos había muerto sabiendo que todos estaban a salvo, y que su madre, Héctor, Paula y el pequeño Samuel estarían juntos para siempre.
La última imagen que había tenido de él era una vez muerto, su fantasma, alejándose de la mano con Carolina. Por fin iban a estar juntos, para toda la eternidad.

Iván la besó por sorpresa, haciendo que dejara de pensar en recuerdos pasados.

-¡Eh, Casper!, ¿estás bien?
-Sí, tranquilo…
-Venga, que cuando acabemos aquí, nos vamos al centro comercial a comprar cositas para nuestra nueva hermanita. Ya sé que el otro día solo miramos juguetes y que tú preferías mirar algo de ropa. No sé, el pijama de Casper, la mochila para el cole de los cazafantasmas…
- Idiota… -dijo Julia sonriéndole.
Iván le devolvió la sonrisa y dijo en voz alta:

-Familia, nosotros nos vamos. Nos pasaremos otro día a veros –dijo mientras abrazaba a su madre.
-Id en cuidado con la moto –dijo esta.
-Tranquila María –digo Iván mientras abría la puerta de la habitación y dejaba salir a Julia.
-Os acompaño, he quedado en la entrada con Sandra, para decirle la habitación en la que estamos –dijo Héctor saliendo por la puerta junto a la pareja.
-Paula, ¿quieres que vayamos a merendar? –dijo Lucas.
-¡Vale!
-Esperad, os acompaño –dijo Martín -¿os importa quedaros con Rebeca?
-Ve tranquilo, nosotros nos quedamos con ella –dijo María mientras tapaba a los gemelos de nuevo en sus cunas.

Rebeca suspiró y miró pensativa el lugar donde estaban sus hijos.
Fermín se acercó a la cama y se sentó junto a ella, cogiéndola de la mano.

-¿Estás bien? –algo la preocupaba, lo podía ver en su mirada.
- Y si…Saúl o Blanca han salido con mis poderes. No me lo podría perdonar, lo pasarían fatal.
-Venga no digas eso, también pueden tener los poderes de Lucas, aunque Martín no los tenga, pueden ser hereditarios de su familia, ¿no?
-Y los niños, tengan el poder que tengan, van a ser felices –añadió María –para eso estáis vosotros, Lucas, nosotros…Nunca les va a faltar de nada.
-Además, piensa que somos un grupo peculiar. Hace unos años desarticulamos una trama nazi de cojones salvando al mundo. Conseguimos curar a 400 niños. Esa siempre es una buena historia para contarles a los niños dentro de un tiempo –añadió Fermín – y no se sentirán raros, está Lucas que ya controla sus sueños y premoniciones, así que los puede ayudar. Luego estás tú, que vas a ser toda una madraza. Martín, que hace muchísimo tiempo que no lo veía tan radiante. Los tíos Fermín y María, y la tía Julia que ve fantasmas. Créeme, se sentirán cómodos entre nosotros.

Rebeca sonrió agradecida. En ese momento entraron Sandra y Héctor.

-Bueno, ahora sí que nos vamos. Si necesitáis cualquier cosa, llámame. Mañana nos volveremos a pasar, ¿vale Rebeca?
-Gracias –dijo esta mirándolos a ambos.

~ ~ ~

Caminaron por el pasillo hasta los ascensores. María cogió el brazo de Fermín y apoyó un poco su peso en él.

-¿Te duele? –preguntó el hombre mientras posaba su mano en la pierna derecha de su mujer.
-No… bueno un poco, he estado un buen rato de pie. Ahora cuando me siente en el coche se me pasa, de verdad.

Fermín le dio un beso en la frente y la abrazó. Todavía recordaba el día en que Garrido lo había apuntado con un arma a la cabeza, y amenazaba con matarlo. Lo había dado todo por perdido, no tenía escapatoria. Sabía que iba a morir, y en vez de miedo, se sentía tranquilo. Tranquilo porque sabía que ella había logrado escapar gracias a su plan, y que iba a vivir el resto de sus días junto a su hijo, feliz.

Pero entonces María había salido de la nada, abalanzándose al cuello de Garrido. En ese momento de distracción por parte del militar, Fermín se había levantado para impedir que este dañara a María, pero no había podido evitar que ella recibiera un tiro en la pierna durante el forcejeo. Garrido se había llevado un buen golpe en la cabeza al caer al suelo, por lo que quedó inconsciente y Fermín pudo atarlo y dejarlo inmovilizado. Pero mientras, María había perdido mucha sangre y como los servicios sanitarios tardaron en llegar más tiempo, la pierna había quedado dañada, y desde entonces cojeaba. Las sesiones de rehabilitación la ayudaban, pero no eran milagrosas.

Garrido había entrado en prisión condenado por numerosas muertes, pero a lo pocos meses había fallecido a causa de una pelea.

Nunca se separaría de ella, la amaba. Se amaban. Habían sobrevivido a aquella pesadilla, y juntos había formado una familia. Y en unos días, tendrían a su nueva hija con ellos. Se sentía el hombre más afortunado del mundo.

FIN

6 comentarios:

  1. A mi también me encantaba El internado ^^
    Está genial el FIC :D
    Un beso!

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  2. Pues mira, a mi el final me pareció que tenía pocas muertes, lo siento, pero esta trama no podía salir tan tan airosa, Iván, se salva ¿cómo? ¿hola?... y sin un rasguño, ..no sé, y mira que era muy muy muy muy fan eh jaja Un saludito

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  3. Hola Sara!!
    que xulo tu blog!
    soy noe d clse, supongo q te acordaras d mi jeje
    muy xulo tu blog!
    te voy a seguir
    pasate por el mio
    un besiito!

    http://noemelia.blogspot.com/

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  4. Ohh echo de menos El Internado!! Estaba muy bien, tendrían que hacer otra serie de misterio :)
    Está genial tu fic! Me gusta el final que le has dado, porque Fermín me encanta ^^

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  5. Jaja no te preocupes, si te entiendo, Iván y la cazafantasmas eran mis personajes favoritos, y por mi que se hubieran casado y hubieran tenido hijos. Pero para dar el realismo a la serie del que ya carecía tras las últimas temporadas tan... extrañas, debería haber muerto algún jovenzuelo más (no te digo ya Iván, ... o el que sea) pero Iván es el que tenía las cartas para perder y al final salió ¡sin un rasguño! que es lo que a mi me dejó +.+ jaja Un saludo

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  6. Precioso Sara, si si a la serie le faltó un epílogo.
    Ais como la echo de menos a la serie y a los julivanes D:

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